El gallo pinto es el plato tradicional más emblemático de Costa Rica, consistente en una mezcla de arroz blanco con frijoles negros, acompañado de un sofrito de cebolla, pimientos y ajo, sazonado con comino y cilantro fresco.
Es un plato fundamental en la dieta costarricense, consumido normalmente en el desayuno y símbolo de identidad cultural y unión nacional. Su nombre, que significa «gallo manchado», se debe a la apariencia moteada que le da la mezcla de arroz y frijoles.
Además de ser nutritivo, es una preparación sencilla y económica que refleja la historia y la diversidad culinaria de Costa Rica.